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miércoles, 12 de enero de 2022

Los orígenes del Zodiaco - parte 13

Y terminamos esta serie zodiacal con un breve viaje hasta el presente. ¿Cómo es que conservamos con tanto cariño estas constelaciones griegas de origen babilónico? ¿Hay más zodiacos ahí fuera? ¿Puede esta obstinación por fijarnos en los patrones celestiales determinar el curso de nuestra vida? Lee hasta el final, OSP tiene una sorpresa para ti ;) 


Zodiaco de Dendera, el mapa estelar completo más antiguo que existe, situado en un templo grecorromano en Egipto. Actualmente en el Museo del Louvre

Con el zodiaco de los antiguos griegos firmemente establecido, el resto es historia... Y eso está completamente fuera de mi área de experiencia, así que lo resumiré. Baste decir que, para el 150 a.C., los griegos habían subdividido el zodiaco en doce intervalos iguales, con sus correspondientes constelaciones, como los babilonios. 

Para el 100 a.C., Ptolomeo estaba preparando el terreno a la astrología moderna al definir conexiones entre los cuatro humores y el temperamento estacional de cada signo del zodiaco. Añade que en la Alta Edad Media se prendió un interés nostálgico en la magia arcaica del Imperio Romano, y en el Renacimiento se profundizó aún más en ese prisma, de modo que no es realmente sorprendente que el zodiaco llegara hasta tiempos modernos prácticamente sin cambios.

Pero por supuesto, éste no es el único zodiaco. Muchas culturas por todo el mundo han notado que el patrón en el movimiento del sol, la luna y los planetas sobre las estrellas fijas lo convierte en una herramienta para controlar el paso del tiempo.

 

 
Zodiaco chino. Captura del vídeo original OSP

Los mayas habían desarrollado su propio zodiaco muchos años antes de ningún contacto europeo. Las técnicas polinesias de orientación se basaban en enormes constelaciones que requerían un entendimiento muy sofisticado de las estrellas. Y, por supuesto, casi todo el mundo conoce los principios del zodiaco chino. 

Aunque estructuralmente el zodiaco chino no tiene mucho en común con el babilónico, la verdad. Los doce animales del zodiaco en realidad no tienen constelaciones asociadas. Y en lugar de ser una subdivisión mensual, es una clasificación anual basada en la órbita de Júpiter, que completa una vuelta en aproximadamente 12 años. Así que Júpiter avanza cada año a la siguiente sección del zodiaco.

Ahora te dejo con tu horóscopo del día. Sí. El tuyo. Tuyo y de nadie más. De nada.

Te llevas bien con ciertas personas, pero no con otras. Eres diver y le caes bien a la gente. ¡Deberías pasar más tiempo con tus amistades! La figura encapuchada y taciturna sentada en la esquina es probablemente un tipo majo en el fondo. Pero vigila las figuras encapuchadas y taciturnas que están fuera: no tienen buenas intenciones. Alguien te mostrará una pistola al principio. Asegúrate de dispararla antes del final del tercer acto. No persigas el maletín brillante, nunca vale la pena. Si te faltan dos semanas para jubilarte, por lo que más quieras, no se lo cuentes a nadie.

 

Constelación del Cangrejo. Fuente: AllTheSky.com

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Los orígenes del Zodiaco - parte 5

Terminamos de revisar el origen babilónico de las constelaciones zodiacales que adoptaron y modificaron los griegos y que hemos heredado en la actualidad, siguiendo la investigación recopilada por este vídeo.


Constelación de los Peces. Fuente: AllTheSky.com

La cosa se complica al llegar a la que será la constelación Piscis, porque los babilonios la subdividían en unas cuantas constelaciones. En primer lugar, la parte suroeste podría ser dos constelaciones, conocidas como "la cola" y "la gran golondrina", respectivamente, o bien es una constelación llamada "la cola de la gran golondrina". A veces la escritura cuneiforme es más arte que ciencia. Por otro lado, el resto de Piscis era un ciervo o la propia Ishtar, la reina de los cielos, futura Afrodita y diva absoluta a tiempo completo.

Y justo al lado, en el lugar del futuro Aries, estaba el trabajador de la granja, o Tammuz, consorte de Ishtar, muerto a tiempo parcial y pastor a tiempo completo. Ella es lo más, él es lo más, y juntos son lo más de lo más.

 

Evolución en el tiempo de la diosa Ishtar, a la diosa Astarté, hasta la diosa Afrodita. 
Fuente: Overly Sarcastic Productions

En el canal de Overly Sarcastic Productions hay varias listas de vídeos donde se explican numerosas historias de las mitologías griega, babilónica, egipcia, nórdica... En una de ellas, se traza el origen de la diosa griega Afrodita, cuya primera mención aparece cerca del 900 a.C., a la diosa fenicia Astarté (1450 - 1200 a.C.), que a su vez parece derivarse de la diosa mesopotámica Ishtar (4000 a.C.), adorada por sumerios, acadios y babilonios como diosa del amor, el sexo, la fertilidad, la belleza, la guerra, la justicia, el poder político,... Las tres diosas comparten, además, el estar asociadas con el planeta que hoy conocemos como Venus (nombre de la diosa romana del amor).

El origen del nacimiento de la diosa Afrodita también parece inspirado en el nacimiento que tenían los hititas de la diosa Ishtar. En ambos casos se mencionan luchas entre dioses en las que un hijo derroca a su padre, la drástica castración del padre, y se obtiene como resultado final una hermosa diosa. En el caso de Afrodita, ella nace de la espuma de mar tras caer al agua los testículos de Ouranos, cortados por su hijo Cronos (padre de Zeus). En el caso original, el dios Kumarbi derroca a su padre, el dios del cielo Anu, le arranca los testículos de un mordisco y, tras quedarse embarazado, da a luz a la diosa Ishtar.

Otra de las historias de Ishtar es aquella en la que visita el Inframundo para rescatar a su amado muerto, Tammuz. Una plantilla similar a la que rodea a los mitos de Afrodita y Adonis, Orfeo y Eurídice, Isis y Osiris... También hay partes de la historia que recuerdan al rapto de Perséfone por Hades. Tal y como lo cuenta Red, Ishtar y Tammuz estaban felizmente casados, hasta que él muere. Ishtar intenta consolarse con Gilgamesh, pero éste la rechaza. Dolida y enfadada, decide ir al Inframundo a recuperar a su amante. Para entrar, atraviesa siete puertas y en cada una se deshace de una prenda de ropa. La reina del Inframundo, Ereshkigar, le impide ver a Tammuz, porque la muerte no funciona así. Cuando Ishtar intenta marcharse, descubre que no es tan sencillo como entrar. Ereshkigar, molesta porque Ishtar ha entrado sin permiso, le lanza sesenta enfermedades y la encierra en su palacio.

Ea/Enki, dios del océano, se entera de los problemas de Ishtar: dado que es la diosa de la fertilidad, la vida en el resto del mundo deja de reproducirse. El plan de Ea consiste en fabricar un ser de género ambiguo, Asu-shu-namir, para que baje al Inframundo a rescatarla. Esta criatura engatusa a la diosa Ereshkigal y la convence para que le enseñe el "agua de la vida". Cuando ella lo hace, Asu-shu-nami rocía con ese agua a Ishtar, que se recupera mágicamente y sale corriendo del Inframundo. El enfado de Ereshkigal es tal que maldice a Asu-shu-nami y a todas las personas de género ambiguo a vivir en las sombras y al ostracismo. Ishtar, una vez que llega a la superficie, le ofrece el don de la sanación y la profecía en compensación.

Hay una segunda versión de la historia en la que Tammuz se sacrifica para salvar a Ishtar del Inframundo. Ella va a rescatarle ofreciendo a su hermana Geshtinanna, que ocupará su lugar seis meses del año. De ahí que se mencione a Tammuz como "muerto a tiempo parcial", y esta historia queda como una posible explicación de las estaciones del año.

 

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miércoles, 3 de noviembre de 2021

Los orígenes del Zodiaco - parte 4

En Babilonia tenemos el origen de muchos de los mitos que protagonizan personas y animales inmortalizados entre las estrellas. Seguimos este vídeo como hilo conductor.


Impresión obtenida a partir de un sello cilíndrico de ágata, que muestra un centauro (Pabilsag), con arco y flecha, persiguiendo a un león con alas (un grifo). Siglo VII a.C.

La siguiente constelación, la futura Sagitario, es conocida por los babilonios como "el supervisor" (literalmente, "el que todo lo ve") o Pabilsag y aparece representado en piedras limítrofes con la familiar figura del centauro arquero. Solo que no se queda aquí. Este tipo también tiene alas, cola de escorpión y una segunda cabeza parecida a una pantera. Un poco follón, la verdad.

El título de "supervisor" no está muy claro, pero Pabilsag es un dios. No sabemos mucho de él porque es el consorte de Ninsun, la madre de Gilgamesh, y por tanto alguien mucho más relevante que Pabilsag. Puede que fuera un dios curandero, o un dios cazador, puede que se sincretizara con el dios del inframundo, Nergal. Es todo un poco confuso. Parece que se ha combinado con muchos otros dioses con el tiempo, y su representación física tampoco está clara.

 

 
Constelación de acuario o el Aguador, representada como el dios babilónico Ea. Captura del vídeo original.

Pero dejando las confusiones visuales atrás, le toca el turno al barbo o Capricornio. Mitad cabra, mitad pez, todo barbo (en inglés, este pez se llama "goat fish", literalmente "el pez cabra", de ahí el juego de palabras). Estos chiquitines eran símbolos del dios babilónico Ea, dios del agua, creador de la humanidad y muy importante.

Hablando de lo cual, la siguiente constelación, la futura Acuario, era conocida por los babilonios como Ea el Grande. Un sireno muy molón al que se representaba llevando una inmensa vasija repleta de agua. Ea solía ser benevolente, pero como dios del agua también se le hacía responsable de las inundaciones destructivas que ocurrieran, así que despertaba sentimientos encontrados.

Y no sé si tiene relación directa, pero el Sol pasa por Acuario hacia el final del invierno para el hemisferio norte. Periodo que entre el Tigris y el Éufrates solía conllevar deshielo de las montañas e inundaciones ocasionales.


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miércoles, 27 de octubre de 2021

Los orígenes del Zodiaco - parte 3

Antes de que los romanos heredaran las constelaciones de los griegos, la referencia astronómica a imitar era la del pueblo de Babilonia. Seguimos recorriendo el zodiaco gracias al hilo conductor del vídeo de Red.

 

La constelación de la Doncella representada como la diosa Shala. Overly Sarcastic

La siguiente constelación es el surco de la siembra, que pronto se convertiría en Virgo o la Doncella. Para los babilonios representaba a la diosa Shala, divinidad del cereal, la fertilidad y la compasión, y normalmente se la representa como una mujer sujetando un manojo de plantas y otras veces una enorme maza doble. Supongo que consigues plantas si cultivas sosteniblemente y, si no recuerdas plantar tus legumbres fijadoras de nitrógeno, recibes un golpe de maza.

En la representación romana de la Doncella (la más común en planetarios y planisferios), aparece con una espiga de trigo en la mano izquierda y una rama de vid en la derecha. Cada mano está marcada por una estrella: Spica (la estrella más brillante de la constelación) y Vindemiatrix, respectivamente. Se trataba de una constelación-calendario: cuando aparecía por primera vez la brillante Spica sobre el horizonte, hacia el este, era la época de la siembra del trigo (en torno a marzo/abril). Cuando dejaba de verse Vindemiatrix tras la puesta de sol, era la época de la cosecha de la uva o vendimia (en torno a agosto/septiembre). 


Tablilla de Shamash. British Museum (888-855a.C.)

Después encontramos la balanza, o sea, Libra. Una constelación pequeña y modesta sin una silueta definida, que representa un montón de cosas distintas dependiendo de a quién le preguntes: los egipcios veían un barco; a veces aparecía en combinación con el escorpión para formar sus pinzas; para los babilonios era muy importante, dado que representaba el símbolo sagrado de Shamash, el dios patrón de la verdad y la justicia, y hermano gemelo de Ishtar.

De hecho, los nombres de las dos estrellas más brillantes de la Balanza tienen un nombre árabe que significa "pinza norte" (Zubeneschanabi) y "pinza sur" (Zubenelgenubi). Así de inconspicua era Libra.

 


Fotogramas de la película Moana/Vaiana, orientándose en el mar con las estrellas.

La siguiente constelación, el escorpión o Escorpio, es básicamente autoexplicativa y no recibe mucha atención de los babilonios. Se la identifica fácilmente por su cola en forma de gancho, pero es de las que no parece tener mitología asociada en este momento. 

Como norma general, si la constelación es un animal, es probable que no tenga un mito, y si es un dios, sí.

Aunque en casi todas las entradas de esta serie hagamos referencia a interpretaciones de los dibujos de las estrellas imaginadas por culturas de la cuenca mediterránea, no son las únicas. Cualquier pueblo del mundo imaginaba dibujos e historias en el cielo: de China a la India, desde los nativos norteamericanos a los aborígenes australianos, hay miles de personajes e historias. 

La constelación del Escorpión, por ejemplo, era conocida por los pueblos de la Polinesia pero con otro nombre: era un anzuelo o el bastón ganchudo del semidiós Maui. Sí, el que aparece en la película de Disney de  "Moana/Vaiana". De hecho, se supone que es el que les enseña a viajar entre islas, antes de la invención de los instrumentos de navegación. En una de las escenas se ve muy bien cómo ese personaje extiende su mano izquierda hacia cierto conjunto de estrellas y la gira ligeramente hasta dar con la dirección adecuada este-oeste. Ese conjunto de estrellas es el cinturón de Orión. Y es que en el hemisferio sur no hay Estrella Polar, y orientarse requiere ingenio.


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miércoles, 20 de octubre de 2021

Los orígenes del Zodiaco - parte 2

Seguimos recorriendo el camino del Sol proyectado en el cielo nocturno, de la mano de Overly Sarcastic Productions, para averiguar de dónde vienen nuestras constelaciones.


Constelación de Orión. Fuente: AllTheSky.com

El siguiente en la lista es el pastor leal del cielo, el precursor de la constelación Orión. Esta es otra de esas en la que no está 100% claro el mito al que va asociado porque Mul·Apin es un catálogo de estrellas, no una teogonía, y "pastor leal" queda un poco vago. Por cierto, Orión no es zodiacal, es parazodiacal, es decir, que está cerca del zodiaco. Las constelaciones parazodiacales toman protagonismo cuando los planetas les pasan por delante, razón por la cual se las incluye en esta lista.

Este tema continúa para el siguiente par de figuras: el viejo, también conocido como Perseo, y la cimitarra, a la que se conoce como Auriga o Cochero. Más constelaciones parazodiacales y, de nuevo, sin mucha historia detrás.

 
Los Grandes Gemelos: Lugal-irra ('rey poderoso') y Meslamta-ea ('el que se ha levantado del inframundo'). 
Fuente: "Babylonian Star-lore", por Gavin White (2008)

Pero finalmente llegamos a otra figura del zodiaco más conocida: los imponentes gemelos, o Geminis. Los imponentes gemelos babilónicos representaban dos dioses menores, Lugal-irra y Meslamta-ea, guardianes gemelos de las puertas y posibles guardianes del inframundo, quienes cortaban a los muertos en trozos cuando pasaban por las puertas. Lugal-irra iba siempre a la izquierda, Meslamta-ea iba siempre a la derecha, y a veces pequeñas efigies suyas aparecían enterradas bajo las entradas como guardianes. ¡Por fin! Un buen mito.

El siguiente es un conocido crustáceo. La langosta, actualmente más asociado con un cangrejo, o sea, Cáncer. Con el paso de los siglos, Cáncer se ha asociado con diferentes moluscos o criaturas con exoesqueleto. En Egipto parece haber sido un escarabajo; las piedras limítrofes babilónicas a veces lo representaban como una tortuga caimán, e incluso como un escorpión, para mayor confusión. Pero, una vez más, sin una verdadera historia detrás.

 
Fotograma de la constelación del León del vídeo original, escrita como aparece en MUL·APIN.

Después tenemos el león que, para sorpresa de nadie, es el precursor de Leo. Una de las primeras constelaciones reconocidas, es posible que los mesopotámicos la vieran como un león por el 4000 a.C., lo que podría explicar que su mitología sea poco clara por haberse Perdido en las Tinieblas de la Historia. Es posible que represente en la mitología al monstruo Humbala, otro bicho al que mató Gilgamesh. Un chico ocupado.


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miércoles, 13 de octubre de 2021

Los orígenes del Zodiaco - parte 1

Ahora que ya hemos establecido qué es el zodiaco y sus constelaciones, pasaremos a descubrir las historias que van asociadas a ellas y cómo han ido cambiando y adaptándose al paso del tiempo. La fuente original es el vídeo "Miscellaneous Myths: the Zodiac".

 

 Tabla de arcilla del MulApin, en el British Museum. 
Contiene 66 estrellas y constelaciones, además de proporcionar fechas de ascenso, puesta y culminación

Nuestra historia comienza, como tantas otras, en Babilonia. En algún momento entre el 1300 a.C. y el 1000 a.C., los astrónomos babilónicos catalogaron una lista muy exhaustiva de estrellas y constelaciones. A esta lista se la conoce como MUL·APIN, debido a la constelación del Arado que encabeza la lista. Aquí aparece el primer zodiaco oficial del que hay registros, con 17 o 18 constelaciones. En vez de dividirla en doce partes iguales para que coincida con el calendario, esta lista convierte todas las constelaciones que aparecen en la eclíptica en parte del zodiaco.

Comienza con lo que ahora se conoce como las Pléyades, un cúmulo brillante de siete estrellas que ellos llamaban "el cúmulo de estrellas" o "la púa [del peine]". Esta "púa" es muy literal y no parece tener relación con ningún mito. Debido a la precesión, el Sol atravesaba ese punto en el cielo en el equinoccio vernal, razón por la cual da comienzo a la lista. Pero este conjunto de estrellas está en la constelación de Tauro y de esto sí que tenían mitos.

 Constelación del Toro con las Pléyades. Fuente: allthesky.com

Esta constelación era el Toro Celestial, el mítico monstruo que liberó Ishtar para que luchara contra Gilgamesh, como castigo por haber rechazado acostarse con ella. Este es un caso curioso en el que la constelación, que de hecho se parece bastante a una cabeza con cuernos, puede haber inspirado el concepto del toro celeste, y no al revés.

De hecho, es posible que el identificar esta constelación con un toro sea muy muy antigua, ya que hay una teoría de que algunas de las pinturas de toros paleolíticas de las Cuevas de Lascaux (1) sean un mapa estelar que representa a Tauro, lo que marcaría su asignación como un toro en una época tan lejana como el 15000 a.C.*. Este escenario es muy difícil de probar o refutar, pero es muy guay.

(*) El 17000 a.C. de acuerdo con el consenso más reciente. Hay que tener en cuenta que datar arte paleolítico es muy difícil. Las propias cuevas se han deteriorado por amenazas del medio ambiente. Muchos de los análisis llevan implícitos sesgos modernos que hacen casi imposible determinar la metodología y motivación tras este antiguo arte en cuevas por un incompleto entendimiento del contexto en que se creó.

 

Cuevas de Lascaux, en Francia. Toro con seis puntos sobre el lomo en el centro.

 

(1) Entiendo las reticencias de Red a la hora de abrazar esa hipótesis de una constelación de época magdaleniense, pero yo he estado en Lascaux y... No es sólo el toro de laaargos cuernos, mostrando el perfil y dando énfasis al ojo (que corresponde en la constelación con la estrella Aldebarán, la más brillante de la constelación). Es que sobre el lomo del toro aparecen un grupo de 6 puntos: ¡las Pléyades! Que por cierto no son sólo 6 o 7 estrellas, se trata de un grupo de más de 500 estrellas jóvenes que han nacido juntas hace apenas 150 millones de años. ¡Ah! Y para rematar, ligeramente abajo a la izquierda aparecen una serie de puntos, a la altura de lo que hoy representamos como la constelación de Orión. Esto ya es más fino de hilar porque no coincide bien ni con el cinturón ni con el arco, pero no deja de ser una representación abstracta muy interesante. Red tiene que guardar prudencia por rigor histórico, pero yo estoy personalmente vendida a esta maravillosa idea de tener un toro prehistórico en el cielo. Elegid la interpretación que más os guste.

 

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